El frigorífico es sin duda un electrodoméstico imprescindible en el hogar. Es necesario mantener los alimentos frescos durante más tiempo. Sin embargo, contrariamente a la creencia popular, no todos los alimentos deben mantenerse fríos. Este es particularmente el caso de las papas que, colocadas en el refrigerador, se deterioran más rápidamente o, peor aún, pueden representar un peligro para la salud. Explicaciones.

En un esfuerzo por conservar los alimentos el mayor tiempo posible, cometemos el error de poner cualquier tipo de alimento en el frigorífico. Sin embargo, algunos de ellos se pueden conservar perfectamente al aire libre, ya que el frescor puede acelerar su degradación y modificar su sabor. La carne, el pescado o incluso los productos lácteos deben refrigerarse, a diferencia de ciertas frutas y verduras que se conservan mejor a temperatura ambiente. Entre esta lista encontramos las patatas. Este vegetal feculento, que es uno de los vegetales más consumidos en el mundo porque es saciante y muy nutritivo, de hecho puede deteriorarse cuando se coloca en el refrigerador.

Efectivamente, el frío del frigorífico actúa sobre uno de los componentes de la patata, pudiendo alterar su textura y sabor. Las papas tendrán un sabor más dulce, más granulado y se oscurecerán más rápido durante la cocción. Pero esto también puede tener un efecto sobre la salud. Te explicamos.

El almidón, que es un carbohidrato complejo contenido en las patatas, se transforma más rápidamente en azúcar por efecto del frescor. Así, cuando se cocinan a la plancha o se fríen, estos azúcares se combinan con la asparagina, que es un aminoácido natural, y producen acrilamida.

Acrilamida: ¿qué peligro para la salud?

La acrilamida es un material químico que resulta de una reacción química. Se forma naturalmente en alimentos que contienen mucho almidón, durante su cocción a alta temperatura (más de 120°C), particularmente al freír o asar a la parrilla. Se encuentra en particular en tostadas, patatas fritas o patatas fritas.

Este químico ha sido motivo de inquietud y preocupación desde hace algunos años. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo ha clasificado como posiblemente cancerígeno para los humanos. De hecho, un estudio financiado por la Unión Europea encontró un vínculo positivo entre los altos niveles de acrilamida en la sangre y el desarrollo de cáncer de mama .

Aunque se necesitan más estudios e investigaciones científicas para confirmar el efecto cancerígeno de la acrilamida, es más saludable limitar su exposición a esta sustancia. Evitar o reducir el consumo de alimentos que lo contengan como patatas fritas o patatas fritas.

También es importante prestar mucha atención a las condiciones de almacenamiento de las patatas, para no proporcionar a esta sustancia el ambiente ideal para que se forme. Se recomienda almacenar las patatas en un lugar protegido de la luz ya una temperatura superior a 8°C.

Otros alimentos que no se deben guardar en el refrigerador:

Tomates

Los tomates se vuelven más blandos y suaves cuando se almacenan en el refrigerador. Lo ideal es conservarlas en un lugar a temperatura ambiente y alejadas de la luz solar directa.

Las cebollas

El frío de la nevera acelera el deterioro de las cebollas y hace que pierdan su crujido. Por lo tanto, debe colocarse en un lugar seco, protegido de la luz y, sobre todo, alejado de las patatas. Cuando se mantienen juntas, estas dos verduras tienden a echarse a perder más rápido.

El pan

Almacenar el pan en el refrigerador no lo mantendrá fresco, pero lo hará más duro y seco. Es recomendable ponerlo en un lugar seco. Por otro lado, si quieres conservarlo por más tiempo, puedes guardarlo en el congelador.

ajo

Poner el ajo en la nevera es una muy mala idea. Éste, bajo el efecto del frescor, se enmohecerá más rápidamente. De hecho, las bombillas se dañarán debido a la humedad.

En su lugar, guárdelo en una bolsa de papel o en una red pequeña para colocarlo en un lugar seco y cálido.